Ibiza es conocida mundialmente como una isla lúdica y moderna. Pero la magia de Ibiza se pierde en los abismos del tiempo.Isla mística jalonada por construcciones megalíticas que se remontan a más de veinte siglos antes de Cristo, la isla de Ibiza ha sido siempre destino de culturas y civilizaciones. Por eso, la característica que mejor la define es la de cosmopolita.
Lo ha sido desde la antigüedad, cuando cartagineses, fenicios, romanos, vándalos, musulmanes y cristianos fueron los sucesivos visitantes de este entorno paradisíaco.
Sus 170 km de costa son una invitación para los amantes de los deportes acuáticos, la playa y la tranquilidad que da ver un inolvidable atardecer. Una joya así siempre ha sido codiciada, por lo que fue objetivo de piratas y bucaneros. Pero la isla se protegió gracias a personajes de su mismo gremio, como los corsarios.
Ibiza puede vanagloriarse de haber sido la única isla del mundo que contó con la protección corsaria, y fe de ello es el Monumento a los Corsarios, que puede verse en su puerto. Los navíos corsarios ibicencos, o jabeques, dominaron las aguas del Mediterráneo entre finales del XVIII y principios del XIX.