El hotel boutique Ses Pitreras es, sin lugar a dudas, uno de los hitos más importantes del turismo de lujo en Ibiza. Está situado en la costa oeste de la isla, a 12 Km. del aeropuerto, 10 minutos del centro de Ibiza, y a 200m de distancia a la playa. En sus proximidades se encuentran algunas de las calas más bellas de la isla, como Cala Comte, Cala Bassa o Cala Tarida.
El nombre del hotel tiene que ver con la vegetación de la isla. Traída por los conquistadores desde México, las pitreras o agaves son hierbas gigantes, perennes, que llamaron la atención de sus descubridores, tanto por su extraña presentación como por la cantidad de prestaciones y utilidades que tenían para el hombre, mereciendo su aprecio en juicios como el del cronista colonial Gutiérrez de Santa Clara (1544-1548): “Todo lo que la naturaleza pudo dar para vivir y aprovechar al género humano, lo puso en esta planta, así para vestir y calzar, comer y beber, como para la salud de los hombres...” También se denominó “árbol de las maravillas” porque se obtiene de él vino, aguardiente, vinagre, miel, arrope, aceite, agujas, hilos y cuerdas. El agave americana llegó a las costas de Ibiza y se denominó ‘pitrera’.
Su silueta inconfundible se ha fundido con el paisaje de esta isla. Algo parecido ha ocurrido con el hotel de lujo Ses Pitreras, que es ya parte fundamental del archipiélago balear, y un referente en el ámbito de los hoteles de moda, trendys y de pequeño formato en Europa.
Ses Pitreras destaca como una construcción típica ibicenca, con estancias repartidas en dos plantas, y paredes blancas de cal que lo hacen brillar en los días soleados de Ibiza. El responsable del proyecto de rehabilitación, emprendida en 2003, es Joan Lao, quien contagió los interiores con un diseño minimalista y moderno de serena armonía con el paisaje. El resultado es un hotel contemporáneo, abierto, cosmopolita y vital, con un sinfín de detalles que sorprenderán al más curioso.
Posee únicamente siete habitaciones, decoradas con frescura ibicenca, pero sin ninguna concesión rústica, contrastadas de colores, iluminación y muy exigentes en los detalles. En este proyecto exclusivo se ha potenciado la conexión interior-exterior tratándose como un espacio continuo, versátil y amable que invita a disfrutar del entorno, donde el jardín es el propio paisaje ya que el hotel se halla inmerso en un entorno urbano.
Las habitaciones, todas ellas con una personalidad diferente, están decoradas en concordancia con la idiosincrasia de la isla y el concepto de sencillez y minimalismo presentes en todas y cada una de las estancias de este
hotel con encanto, pero a la vez
trendy, con estilo, en la órbita de los principales
hoteles de moda de Europa. Todas cuentan con una amplia terraza, balcón para los sentidos que permitirá a sus inquilinos gozar de los tonos rojizos característicos de los atardeceres de la isla, la brisa del mar Mediterráneo y las luces de sus animadas villas y tranquilas aldeas. Los elementos decorativos de cada habitación, con camas
kingsize, muebles exclusivos de grandes marcas de diseño, y materiales de primerísima calidad en los que prevalecen las pizarras y las maderas nobles junto con telas blancas y tapizados de colores, hacen de estas estancias verdaderos oasis de tranquilidad, espacios únicos en los que gozar del silencio antes o después de días y noches de intensas vivencias en la isla.